¿Cómo se fabrica la cerveza?

La verdad es que a muchos no les importará nada cómo diantres se fabrica la cerveza que se están bebiendo, siempre que puedan seguir bebiéndosela, claro. Pero el caso es que nunca está de más saber cómo se fabrica esta estupenda bebida, aunque sólo sea por curiosidad.

Como ya sabemos, la cerveza tiene más años que el rodapié de las cuevas de Altamira. Aunque en Mesopotamia ya se conocía su existencia, el proceso de fabricación de la cerveza fue, sin duda, perfeccionado por los egipcios. ¡Vivan los egipcios, Ra, Ra, Ra! (Chistaco)

La cerveza se obtiene como resultado de la fermentación de cereales germinados en agua gracias a la acción de levaduras que se le añaden. En casi todas las cervezas que podemos encontrar el cereal que se usa es la cebada, aunque también existen cervezas elaboradas con trigo, arroz y otros cereales.

Una vez mezclados los granos de cereal que componen la receta específica de la cerveza que se desea conseguir, la elaboración comienza con la germinación del cereal o malteado, embebiéndolo en agua a 67º C para que el almidón se convierta en azúcar soluble, que después se transformará en alcohol. Cuando ha germinado se seca y se tuesta el cereal. El proceso de tueste influirá, en gran medida, en el sabor y el color de la cerveza. El sabor amargo tan característico de la cerveza se consigue agregando lúpulo, en concreto las flores del lúpulo, que contienen resinas y aceites vegetales muy aromáticos.

El proceso de fabricación de la cerveza conlleva tres pasos bien definidos: Cocimiento, fermentación y reposo. Según el tipo de cerveza que se quiera elaborar estos tres pasos variarán. Por esto, y no sólo por las características de las materias primas empleadas, existen tantos tipos de cerveza en los que, a veces, puede haber muchas diferencias entre uno y otro.

Una vez que la materia prima se ha sometido a procesos de limpieza, los cereales son molidos  y es entonces cuando se cuece el mosto.  Tras la cocción , filtrado y enfriamiento de éste, comienza la fermentación con la ayuda de las levaduras.

El gas carbónico que tiene la cerveza se origina en el proceso de fermentación, aunque en las cervezas industriales es agregado durante la última etapa.

Durante el reposo o maduración se favorece una segunda fermentación y el desarrollo adecuado de gustos y aromas. Este tiempo variará para cada cerveza, de dos semanas a tres meses e, incluso, ¡tres años!

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